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Guía práctica

Cómo hacer un presupuesto mensual, aunque sea el primero

Tiempo de lectura: 6 minutos · Actualizado en octubre de 2026

La palabra «presupuesto» suena a renuncias y tablas. En realidad es una sola cosa: decidir antes adónde irá el dinero, en lugar de descubrirlo después. Bien hecho no te quita nada; te evita llegar al día 25 preguntándote qué ha pasado.

El error que hunde casi todos los presupuestos

Se parte de los números que nos gustaría tener: «para comer fuera, 80 al mes». Luego el mes real se lleva el doble, el presupuesto salta en la segunda semana y se abandona. Un presupuesto solo aguanta si parte de lo que gastas hoy de verdad. Primero se mira, después se decide.

El presupuesto en cinco pasos

1. Apunta cuánto entra

Suma los ingresos netos de un mes normal: sueldo, pensión, alquileres, trabajos habituales. Si tus ingresos cambian de un mes a otro, usa el mes más bajo de los últimos seis: construir sobre el mejor mes te deja en descubierto en los peores.

2. Mira cuánto ha salido en los últimos dos o tres meses

Necesitas los números reales. Si nunca has apuntado los gastos, descarga los movimientos del banco y súmalos por categoría; si pagas mucho en efectivo, apunta los gastos durante un mes antes de fijar límites.

3. Separa los gastos en fijos y variables

Los fijos (alquiler o hipoteca, cuotas, seguros) no se deciden mes a mes. Los variables (compra, salidas, caprichos) sí: ahí es donde trabaja el presupuesto. Aquí tienes la diferencia, con ejemplos.

4. Pon un límite a pocas categorías

No hace falta un tope para cada partida. Elige las tres o cuatro categorías variables que más pesan y dale a cada una un límite cercano a lo que gastas hoy, apenas más bajo. Un límite realista que cumples vale más que uno ambicioso que te saltas.

5. Decide primero cuánto apartar

El ahorro no es «lo que sobra»: normalmente no sobra nada. Trátalo como un gasto fijo: una cantidad, aunque sea pequeña, que sale a principios de mes. Luego vives con el resto.

¿Y la regla 50/30/20?

Es un esquema muy citado: la mitad de los ingresos para necesidades, el 30 % para deseos y el 20 % para ahorro. Sirve como punto de comparación, no como obligación: en una ciudad cara el alquiler solo puede superar la mitad, y con ingresos bajos ahorrar el 20 % no es realista. Úsala para hacerte una pregunta («¿cuánto me alejo?»), no para ponerte nota.

💡 El primer mes sirve para corregir, no para acertar. Casi nadie da con los límites a la primera. Si te pasas en una categoría no has fracasado: has descubierto que el número correcto era otro.

Cómo mantenerlo en pie

  • Una revisión a la semana, cinco minutos. Miras cuánto queda en las categorías con límite. Si esperas a fin de mes, descubres el exceso cuando ya no puedes hacer nada.
  • Una partida para imprevistos. El taller y el dentista no son excepciones: ocurren todos los años. Aparta una pequeña cantidad al mes y no te romperán el presupuesto.
  • Límites que se mueven. Diciembre no es marzo. Ajustar un límite no es hacer trampa.

Cómo lo hace MoneyFlow

En MoneyFlow pones un límite por categoría y ves durante el mes cuánto has usado, sin hacer sumas. Los gastos caen en la categoría correcta mientras los escribes, y cada lunes recibes un resumen de cómo fue la semana. Categorías, presupuestos y análisis están en el plan gratuito.

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Preguntas frecuentes

¿Por dónde se empieza un presupuesto mensual?

Por los gastos reales de los últimos dos o tres meses, no por las cifras que te gustaría gastar. Solo después de ver adónde va el dinero tiene sentido fijar límites.

¿Cuántas categorías necesita un presupuesto?

Pocas. Bastan las tres o cuatro categorías variables que más pesan, cada una con un límite realista. Poner tope a cada partida hace el presupuesto pesado de seguir.

¿Funciona la regla 50/30/20?

Es un buen punto de comparación, no una regla que cumplir al pie de la letra: con alquileres altos o ingresos bajos las proporciones cambian. Sirve para ver cuánto te alejas, no para ponerte nota.